Panorama bancario para el 2024

En el panorama financiero global, los bancos se encuentran en un escenario de grandes desafíos que, lejos de ser obstáculos, se plantean como oportunidades para la innovación y el crecimiento de los próximos años. Son cuatro las principales tendencias que veo y en este artículo buscaré explicar el potencial de cada una para los bancos.

panorama bancario 2024

4 tendencias en el panorama bancario del 2024

1. Cambios en el entorno macroeconómico

Aquí hablaré de tres factores: tasas de interés, inflación y desaceleración económica.

Empecemos entendiendo por qué las tasas de interés son críticas para el funcionamiento de los bancos y por qué es que desempeñan un rol fundamental en las actividades bancarias. La tasa de interés es el costo que se paga por el uso del dinero prestado o el rendimiento que se obtiene por prestarlo o invertirlo.

En simple, es un porcentaje que se aplica sobre una cantidad determinada para calcular cuánto se debe pagar o cuánto se va a ganar por el préstamo o la inversión.

Los países también tienen tasas de interés.

Un país también necesita pedir prestado para financiar su crecimiento o planes de gobierno. La manera en la que se endeuda es a través de la emisión de bonos, y para determinar la tasa de interés que va a pagar, usa la tasa de referencia que establece el banco central de cada país. Ees sobre la base de esta tasa de referencia que se establece la base del mercado.

Los bancos comerciales usan esta tasa para determinar las tasas de sus productos financieros, los créditos, hipotecas, rendimientos bancarios, etc.

Como sabemos, las tasas de interés han estado altas el último año (2023) a raíz de las medidas que tomaron los bancos centrales de cada país para reducir la alta inflación. Hoy en Estados Unidos y Europa se mantienen sin cambios en los últimos meses, están en 5.25% y 4.50% respectivamente. En Latinoamérica, Brasil, Chile y Perú ya han comenzado a bajar las tasas de interés, mientras que México y Colombia las mantienen.

La misión de un banco central es controlar la inflación y la herramienta que tiene para hacerlo son las tasas de interés.

Cuando hay mucha inflación, un banco central sube las tasas para que se desincentive el consumo y el alto endeudamiento, pone el dinero “caro” en la economía. Mientras que cuando la inflación o el crecimiento es muy lento, las baja, para estimular el consumo y endeudamiento en la economía, pone el dinero “barato”.

Habiendo explicado esto, ¿cómo le afecta los cambios en las tasas de interés a un banco?

Cuando las tasas de interés suben, el costo para los bancos de obtener fondos aumenta y las tasas de interés a las que pueden acceder en los mercados financieros aumentan. Esto disminuye el margen de interés, que es la diferencia entre lo que los bancos ganan por prestar dinero y lo que pagan por obtenerlo.

Con tasas altas, la demanda de préstamos bancarios disminuye, las empresas y familias se endeudan menos, lo que afecta al crecimiento de la cartera de préstamos de un banco.

¿Se acuerdan de la quiebra de Silicon Valley Bank (SVB)? Al subir las tasas, los bancos pueden ver un impacto negativo en el valor de mercado de sus activos. Por ejemplo, si un banco compró bonos a 10 años a un interés de 1% y hoy un bono del gobierno de Estados Unidos te paga 4% a 10 años, si este banco necesita venderlos, va a tener que venderlos con un descuento considerable para que sean atractivos en un contexto donde los bonos se pueden encontrar al 4%.

En resumen muy simple, esto es lo que le pasó al SVB, tuvo que vender sus bonos con mucho descuento porque hubo una corrida bancaria, llevando el banco a la quiebra y posterior rescate.

¿Pero todo es negativo? No. Las tasas de interés altas estimulan y recompensan el ahorro. Y, ¿dónde ahorran las personas? En el banco. Todo banco que logra trasladar esta subida de tasas de interés a sus clientes, ve un beneficio e incremento en su cartera. Ejemplos de esto los hemos visto con Marcus, banco de Goldman Sachs, que ofrece cuentas de ahorro con tasas de interés de 4.40% anual. También lo hemos visto con nuevos jugadores como los bancos digitales como Nubank, SoFi, Chime o Revolut que están logrando ganar cuota de mercado a pasos de gigante.

Y cuando las tasas bajan, ¿cómo le afecta al banco?

En simple, es casi el escenario opuesto. Los bancos pueden obtener fondos a tasas más bajas, lo que ayuda a aumentar su margen de interés, prestan a tasas más altas en comparación a los que pagan por los depósitos. También se estimula el endeudamiento, por lo que la colocación de préstamos aumenta. En el caso de los bonos, si un banco compró bonos a un interés alto, cuando las tasas bajen, ese bono valdrá más. Pero también, un banco puede ver una reducción en los ingresos de depósitos e inversiones, porque ahora los inversionistas, empresas y personas, se llevarán sus ahorros a lugares donde puedan conseguir intereses más altos.

Según la última reunión de la Reserva Federal de Estados Unidos, se espera que las tasas de interés bajen para el 2024.

Habiendo entendido el impacto de las tasas de interés en un banco, podríamos ver un segundo escenario en el medio y largo plazo. Finalmente, estos movimientos de tasas de interés dependerán de la inflación, si esta se mantiene baja y en tendencia hacia el rango meta del 2%, se verán las reducciones esperadas en las tasas de interés. Un factor adicional por considerar es el crecimiento económico. En una economía donde se está presentado una desaceleración en el crecimiento, como es el caso de China, las tasas de interés se mantendrían bajas para estimular el consumo y así evitar la desaceleración económica.

Los bancos deben hacer un seguimiento de cerca de este crecimiento económico porque puede dar pistas de posibles movimientos de tasas de interés por parte de los bancos centrales.

2. Avances tecnológicos

Seré breve en este punto. Todo banco que quiera seguir creciendo, debe dar cada vez mejores experiencias digitales.

Es un hecho, y la data lo respalda, que los clientes cada vez se sienten más cómodos con experiencias digitales, e incluso cada vez las exigen más. Y esta tendencia seguirá creciendo conforme las generaciones sigan creciendo y las empresas buscando simplificar sus procesos.

Son cada vez más los bancos digitales (neobancos) que están ofreciendo productos digitales que se adaptan rápidamente a las demandas de los clientes, lanzan mejores y nuevos productos utilizando una analítica personalizada para entender a sus clientes, y realizan campañas de adquisición y marketing personalizadas para ofrecer productos relevantes para cada segmento. Los bancos digitales que saben cómo hacer esto están creciendo muy rápido en adquisición de usuarios, ejemplo es Nubank que ya tiene más de 90 millones de clientes en Latinoamérica.

Pero también hay bancos tradicionales que están ofreciendo experiencias omnicanales, llevando a clientes de la sucursal a la banca digital. La clave está en mejorar constantemente la experiencia del cliente.

Otro punto por considerar es el rol de la inteligencia artificial (AI) en la banca.

Lo primero que se me viene a la mente es pensar en cómo un banco puede mejorar y simplificar sus procesos, pero no entraré en detalle aquí porque podemos encontrar muchos ejemplos y casos que ya han funcionado en otras industrias y que seguro se pueden replicar muy fácil. El reto para un banco con la AI está en poder lanzar productos a una alta velocidad, probarlos, ajustarlos y colocarlos a la mayor cantidad de clientes. Pensemos en los primeros días de Revolut, donde tenían solo dos productos en 2015, hoy tienen más de 20 productos y servicios tanto para consumo como negocios.

También se puede usar la AI para mejorar el “engagement” con el cliente. Muchos bancos conocen esto como los programas de beneficios, donde el más conocido es el programa de fidelización de tarjeta de crédito con puntos o millas. Pero esto con la AI puede ir aún más lejos, el “engagement” con el cliente puede crecer detrás de contenido personalizado, plataformas sociales, gamificación e incluso el manejo de las finanzas personales. Hoy ya son varios los bancos que ofrecen la opción de “send a gift”, portafolios demo antes de fondear tu cuenta inversión, insights o información personalizada por intereses dentro de la misma aplicación del banco. El objetivo es que el usuario pase el mayor tiempo posible interactuando con el banco, y el reto es tener el mayor número de usuarios activos por día (DAU por sus siglas en inglés).

Hace muchos años escuché el caso de Acorns y lo disruptivos que fueron con el “round up transactions”. Lo que hacían era redondear tu consumo al número entero más cercano, y ese decimal se iba a una cuenta para ayudarte a ahorrar. Por ejemplo, consumes $9.60, te cobran $10.00 y esos $0.40 se van automáticamente a una cuenta de ahorro e inversión. Hoy en día, gracias a la AI este tipo de funciones en las aplicaciones son fáciles de implementar.

Quizá uno de los usos más comunes dado el éxito de ChatGPT, podría ser la implementación de chatbots con inteligencia artificial generativa para proveer respuestas personalizadas, eficientes y correctas a los clientes. También para países con sistemas de “open banking” se podría implementar funciones de seguimiento detallado de consumos, categorías, recomendaciones y alertas para ayudar a los clientes con sus finanzas personales o incluso para mejorar la conectividad entre bancos y fintechs. Las tecnologías de AI también se podrán usar para tomar mejores decisiones sobre los análisis de créditos, reportes de riesgos o para generar reportes de actividades sospechosas para evitar fraudes bancarios.

3. Mayor regulación financiera

Luego de la crisis financiera de 2008, se tomaron diferentes medidas con el objetivo mejorar la solidez y la resiliencia de los bancos en el Comité de Supervisión Bancarias de Basilea.

Los acuerdo de Basilea III son un conjunto de reformas regulatorias acordadas para el sector bancario internacional que incluyen: (1) requisitos de capital y liquidez que los bancos deben mantener para cubrir riesgos y situaciones de estrés financiero, (2) cálculo del riesgo, especialmente en activos complejos y de mayor riesgo, y (3) estándares para la supervisión y divulgación de información, donde se busca promover una mayor transparencia en la divulgación de información acerca de los productos financieros.

“Basilea III Endgame” es la última actualización de los estándares de capital de los bancos.

Hoy en día existen aún controversias sobre el impacto de estas estrictas medidas. Hay bancos que han hecho público que están listos para implementar estos cambios en los próximos años, mientras que otros defienden la postura de que esta actualización podría traer una desaceleración económica, perjudicando no solo a los bancos sino también a los ciudadanos.

Una mayor regulación siempre es vista de dos maneras, y la verdad es que perjudica a algunos y abre oportunidades para otros.

Recordemos los casos de países donde la creación de leyes para las fintechs ha logrado desarrollar la industria bancaria en términos de innovación. Soy de los que creen que esta actualización abrirá puertas a modernización de infraestructuras de capital, a que los bancos puedan actualizar su tecnología, volverse más ágiles y ver cómo abordar soluciones para reducir costos.

Al final, de llegarse a implementar, se estima que estos cambios puedan aumentar hasta en un 16% los requisitos de capital de un banco para superar una eventual recesión o colapso económico.

4. Riesgo sistémico

Personalmente, no veo riesgos sistémicos para los próximos años en la industria bancaria. Pero es cierto, existen los “Black Swan” como argumenta Nassim Nicholas Taleb. Los bancos deben estar preparados para diferentes riesgos sistémicos. Uno de ellos y quizá el más presente son las tensiones geopolíticas.

En los últimos dos años hemos vivido la guerra entre Rusia y Ucrania y más reciente la guerra entre Israel y Palestina. Estos conflictos aumentan la volatilidad de las economías y monedas, se imponen restricciones a los comercios internacionales y se frenan las inversiones en los países afectados. Creo que no existe fórmula secreta para que un banco esté preparado para esto, más allá de una correcta diversificación y no estar sobreexpuesto a un mercado determinado. Al final de día, los llamados “Black Swan” ocurren y mientras más estemos preparados, mejor.

Un ejemplo que quizá ya todos conocemos fue el Covid, donde se paralizó la economía mundial. Hoy parece algo del pasado, pero los bancos se golpearon. La intervención de los gobiernos y bancos centrales pudieron hacer que la economía mundial no colapse. Se implementó una política económica expansiva, las tasas se fueron a niveles de cero, se emitió mucha deuda, la inflación se disparó a máximos, las tasas de interés subieron a los niveles de hoy, la inflación ha empezado a bajar y cada vez está más cerca de su rango meta de 2%. Y es así como funciona el ciclo de la deuda, que se repite una y otra vez (punto uno de artículo).

En conclusión, el panorama para el 2024 involucra una situación con tasas de interés más bajas, donde la tecnología jugará un rol clave, y donde los bancos tendrán que adaptarse a una nueva regulación. La palabra clave será “adaptación”. Todo banco que logre adaptarse al mundo cambiante logrará seguir creciendo y creando valor para sus clientes, organizaciones y para sus accionistas. Es ese el reto, adaptarse.

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